A diferencia de los líderes de otros países
árabes, el presidente de Egipto no se hace ilusiones con respecto al Islam.
Hace varios meses, al-Sisi optó por realizar un discurso dramático sobre el
Islam en el más importante instituto religioso: la Universidad de Al-Azhar.
Él afirmó firmemente que existe un problema
con la dirección que está siguiendo el Islam, y llamó a una revolución desde
dentro. He ahí nos dijimos un líder que no sufre de ceguera. Pero incluso el
presidente egipcio aún tiene un problema de ceguera. Al-Sisi se reunió
recientemente con una delegación del Comité Americano-Judío. De acuerdo con
informes de la prensa egipcia, les dijo que “la solución del problema palestino
eliminaría una de las principales razones para unirse a organizaciones
terroristas islamistas”.
Ese mismo día los yihadistas asesinaron, entre
otras, a 44 personas en Nigeria y a otras 14 en Kenia. En los primeros 19 días
de Ramadán, 1.899 personas fueron asesinadas por los yihadistas, con un
promedio de cerca de 100 por día. Ninguna de esas personas asesinadas tenía
algo que ver con el problema palestino.
El problema es que esta tesis, que une el
problema palestino y la Yihad, es bastante común entre los círculos
“progresistas” occidentales. Jimmy Carter, por ejemplo, afirmó poco después del
asesinato de los humoristas de Charlie Hebdo que “uno de los orígenes de esto
es el problema palestino”. Lo que antes solían “mirar a los judíos como
culpables”, ahora “miran a Israel como el culpable”.
Esta tontería también nos azota en Israel.
Mientras escribo estas líneas, hay una conversación en la Radio del Ejército
sobre la detención de unos maestros beduinos acusados de propagar el dogma del
ISIS. La mayor parte de la conversación giró en torno a la angustia que sufren
los beduinos bajo el gobierno israelí, una angustia que, pobrecitos, les
conduce a apoyar la yihad. Cuando esto es lo que está siendo transmitido por la
Radio del Ejército, ¿cómo podemos juzgar a Carter?
John Kerry también planteó un razonamiento
similar en el pasado. Los yihadistas, según esta estúpida teoría, son en
realidad “activistas y militantes”. ¿Por qué, maldita sea, no hay ataques
terroristas kurdos en todo el mundo, a pesar de las decenas de años de opresión
turca (siria e iraní)? Y ¿por qué es que no hay ataques terroristas
protagonizados por africanos pobres por todo el mundo occidental, a pesar de la
pobreza y la frecuente opresión en África, y pesar de que los pobres en África
sólo podrían soñar con estar en la misma situación de los palestinos?
¿Y porque es solamente el Islam quien fabrica
este terrorismo? Y sobre todo, ¿por qué eluden el sentido común y los hechos
gente que se supone son seria? Y ¿por qué es que ellos siempre encuentran
excusas para entender y explicar, ya veces incluso justificar, el terrorismo?
No todo el mundo sufre de ceguera. El editor
de Asharq Al-Awsat, Eyad Abu Shakra, publicó un tremendo artículo después de la
ola de terror del Viernes Negro de hace dos semanas. Para variar, no había ni
una pizca de autoengaño en el artículo. No se trataba de la pobreza, ni de la
angustia, ni era culpa de la ocupación y de Israel. Señalaba con el dedo
acusador a los textos del “verdadero Islam”. “Esa es la fuente de la yihad asesina”,
escribió valientemente. Y con el fin de detener esta enfermedad, no hay que
ocultar el problema. Qué suerte que él no escuche a Jimmy Carter o a la Radio
del Ejército.
Sufriendo a causa de la ceguera
13/Jul/2015
Hebreos.net, Por Ben Dror Yemini